El pasado domingo, 25 de septiembre, los profesionales de Ray Human Capital contestaban una consulta formulada en El País de los negocios.
Al mismo tiempo, en uno de los grupos profesionales de Linkedin se alcanzaban las 150 intervenciones en un hilo, sobre el mismo tema. ¡te cuesta decir NO?
Las preguntas y respuestas venían a decir que cuando dices NO a tu jefe o compañeros eso siempre comporta pagar un precio.
En el caso de las interesantes formulaciones en Linkedin, merece recoger aquí alguna de ellas, cuyo coste para quienes dijeron NO, fue la salida de la empresa:
1. Negarse a llevar adelante un proyecto en el que la persona tenía que comprometer a sus contactos y los recursos de estos, sin que existieran garantías de éxito y sí muchas probabilidades de fracaso.
2. Negarse a maquillar las cuentas para que el Departamento presente buenos números, cuando no ha habido beneficio de las operaciones y sí falseamiento de los servicios prestados a clientes, realizando cobros indebidos.
3. Negarse a ser subrogado por cuarta ocasión dentro del grupo de empresas en el que se trabaja: esta persona pasó de la empresa matriz a otras filiales y se le proponía la enésima subrogación, con pérdida de derechos y garantías.
4. Negarse a seguir adelante con una carga de trabajo excesiva, que parecía no tener fin.
Las sugerencias y referencias teóricas que se hacían en el hilo para resolver las situaciones incidían en la Asertividad como el mejor procedimiento.
Al leerlas recordé el cuento del escritor americano Herman Melville (el autor de Moby Dick) en el que un oficinista contesta a todas las solicitudes de su empleador para realizar un trabajo: “Preferiría no hacerlo.”
La frase se reproduce en muchas ocasiones a lo largo del relato, que es francamente cómico y disparatado. Tan famoso se ha hecho, especialmente entre escritores, que Enrique Vila-Matas escribió una novela breve titulada Bartleby y compañía. Seguramente es una excelente respuesta ante las peores situaciones que nos plantea la organización a través del jefe. Si sale bien, el encargo desaparecerá de nuestras tareas pendientes, si sale mal, abre la puerta a una honrosa salida, bastante más aceptable que continuar tragando sapos.
¿Y el caso de la consulta hecha a Ray, mencionado al principio?
La respuesta me dejo algo frío, quizás porque no llegué a comprenderla o porque es demasiado distante:
“Hasta ahora vive como injustas las peticiones de sus superiores. Cuando se reproducen estas situaciones reiteradamente es indispensable que se comunique desde la madurez. La asertividad no es simplemente saber decir sí o no. Se basa en el respeto hacia uno mismo y hacia los demás, y por tanto comporta la libertad expresar y asumir la responsabilidad de nuestros actos. Por eso deberá actuar procurando un estado anímico de autoconfianza y evitar caer en situaciones de ansiedad, culpa o rabia. Exprese su voluntad de manera consciente, congruente, clara, directa y equilibrada. […/…] Una de las [técnicas] que mejor funciona es desarmar al otro con un cumplido […/…] para después expresar lo que necesitamos.”
Cuando me enfrento a una de esas situaciones donde alguien me demanda algo que me supera en recursos, valores o lo que sea, lo primero que me viene a la cabeza es “Preferiría no hacerlo”. Y espero que busquen a otro chivo expiatorio. Lo segundo que me impongo es un plazo. “Tengo que pensarlo. Te contesto después.” Cuando tomo distancia, mi respuesta es mejor.
Pienso que se puede aprender a tratar con gente difícil, independientemente de la posición que ocupen, siempre que ganes algo de respeto, porque tu trabajo es bueno, porque haces favores o porque dices que NO, siempre, a las mismas cosas.
Cuando ocupas un espacio en la mente de los demás que no es cambiante, cuando disponen de pistas suficientes sobre lo que se te puede solicitar y lo que no, asumen menos riesgos contigo. Saben tus límites. Te respetan. Aunque trabajes de botones.
¿Tienes límites claros cuando tratan contigo compañeros o supervisores? ¿Manejas la asertividad?
Aquí dispones de un cuestionario bastante completo para evaluarte en conductas asertivas.
Y si eres de las personas que difícilmente encuentra el punto que necesita para ocupar un espacio y aceptar que los demás ocupan otro que no es exactamente el mismo, disfrutarás viendo el documental Vogue el número de septiembre, sobre cómo era la relación entre la directora general de Vogue y la directora creativa. Te encantará, porque muestra un ritmo de trabajo frenético con constantes cambios y rechazos. La asertividad de ambas protagonistas, cada una en su terreno y en su estilo, el modo de manejar las situaciones en función del grado de poder que tienes es fantástico. Un curso de primera, condensado.
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